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  • La estupidez más 'argentina'
  • Al parecer, a don Miguel Pichetto no le gusta para nada el folklore argentino; particularmente el del Norte del país.
Miguel Pichetto, diputado nacional
Miguel Pichetto, diputado nacional

No me he tomado la molestia de escuchar sus opiniones al respecto porque, como medida de protección a mis neuronas, me he creado hace ya algún tiempo una especie de «cuota fija» de estupideces para escuchar por día. La de hoy miércoles 26 ya estaba más que completa.


Por esta misma razón es que no he seguido los detalles minúsculos del «thread» de reacciones que se han producido en las redes sociales en contra de la opinión del señor Pichetto.

Pienso que no se puede hacer un mundo cuando gente poco importante opina sobre asuntos importantes, así como no se le puede dar importancia a la opinión de gente prominente sobre asuntos manifiestamente triviales.

Debates sobre la autenticidad y calidad del folklore nacional, así como sobre su origen nativo o mestizo, vengo escuchando desde que era un crío. Es decir, desde hace mucho tiempo.

Hay opiniones sobre todos los gustos en esta materia y no creo que vaya a ser el señor Pichetto, con su finísima cultura sureña, el que baje el martillo y sentencie la cuestión en un programa de televisión y en pocos segundos.

Discutir sobre la argentinidad de la zamba o de la chacarera es como pelearse por las raíces del jazz, del blues, del rock o del gospel, intentando poner a unos territorios, a unas razas y a unas culturas por encima de otras. Es completamente inútil, cuando no contraproducente.

El tango, que es la música más argentina que existe (la de la llanura que, según Pichetto, nos identifica), es en realidad una mezcla (una fusión) de fandango de Huelva, canzonetta napoletana, milonga uruguaya (y de Rio Grande do Sul), candombe y morriña gallega. Su máximo exponente, además, fue un francés. Todo muy argentino, por supuesto.

Por eso es que creo que a la precariedad cultural de Pichetto no se le puede oponer una estupidez aún más grande, como decir por ejemplo que su trivialización del charango o su desdén por la música de raíces andinas es «poco federal».

¡Qué tendrá que ver el charango con el federalismo!, me pregunto.

¿El Cuchi Leguizamón se ponía el poncho rojo cuando componía sus melodías y Discepolo el poncho celeste? ¿Alguno de los dos pensaba de qué remotas tierras le venía la inspiración para sus creaciones?

Si una persona es capaz de confundir el federalismo con el origen o la autenticidad de un determinado género musical, cualquiera podría pensar que esa persona no sabe nada de política.

Yo, al contrario, pienso que esa persona no solo no sabe un pepino de política sino que tampoco sabe de música.

Antes que enredar las cosas de esa manera, me quedo con la estupidez de Pichetto, a quien personalmente yo mandaría a soplar la quena.

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