El distinguido vecino del Norte llegó a Salta para «conversar» sobre la decisión del gobierno de Salta de cobrar la atención sanitaria que se dispensa a los extranjeros en los hospitales públicos provinciales.
Innecesariamente, la misma información dice que estas conversaciones tienen por objeto «conservar las buenas relaciones entre el gobierno de Salta y la vecina región boliviana». Es evidente que si de lo que se trata de es de lograr un «marco de previsibilidad», las relaciones entre los dos gobiernos deberían mejorar y en ningún caso empeorar.
Torres Terzo ha dicho comprender «completamente» los problemas de coparticipación del gobierno de Salta y su deber de «privilegiar a sus ciudadanos y a su gente».
Acto seguido el alcalde tarijeño dijo que traía en sus maletas una propuesta de acuerdo «para que todos ganemos» y que la atención sanitaria en territorio salteño de los ciudadanos bolivianos residentes en Bolivia «tenga un costo de acuerdo a una negociación donde encontremos la forma de privilegiar la salud».
Es decir, que el señor Torres Terzo no ha venido a Salta a pedir que continúe la asistencia sanitaria gratuita, como hasta hace un par de meses atrás, sino que propone pagar por ella.
Según el señor Luciano Giasso, el médico que trabaja como Subsecretario de Gestión de Salud del gobierno de Salta, que estuvo presente en la reunión entre Marocco y Torres Terzo, la idea propuesta por el alcalde tarijeño -que será analizada por las autoridades de la cartera sanitaria- (del Gobernador no dijo nada) «consiste en elaborar un convenio a través del cual sea la Alcaldía quien efectúe el pago de la atención sanitaria de ciudadanos tarijeños».
Un negocio redondo para el gobierno de Salta; a condición, claro está, de que el precio de los servicios acordado por las partes sea razonable y que alcance a remunerar el conjunto de los recursos públicos empleados en la atención sanitaria.


