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Imagen ilustrativa
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En el caso en cuestión, los «vecinos» son los residentes en el barrio San Nicolás de la ciudad de Salta, que denuncian el desperdicio de agua potable por una pérdida que desde hace meses ha convertido en un «arroyo urbano» las manzanas 5 y 6 de este populoso barrio.



Los «mentirosos» son los responsables de la empresa estatal Aguas del Norte, que -todo indica- están haciendo oídos sordos a las quejas de los vecinos, desde el pasado mes de octubre.

El caso es que, ante la disputa, El Tribuno no parece ponerse de acuerdo en lo que es el «descaro».



Para el Diccionario, «descaro» significa desvergüenza, atrevimiento, insolencia o falta de respeto.

De allí se desprende que al mentir «sin descaro» los de Aguas del Norte, sus mentiras son bastante correctas y respetuosas, como corresponde a toda una empresa del Estado.


Pero no es el caso, pues en el cuerpo de la noticia se puede leer lo siguiente: «La cantidad de mosquitos es impresionante. Nos mienten en forma descarada».

Sin embargo, «descarado» no es sino quien habla u obra con «descaro». La contradicción es, pues, evidente.

Tal vez lo que quiso poner el diario es que los empleados de Aguas del Norte mienten «sin descanso», lo cual, sin dudas, es una forma de mentir «descaradamente».

Tal vez, así como El Tribuno le ha dado un nuevo significado a la palabra «descaro», pueda hacer lo mismo con los vocablos «desagüe» o «inundación» para que, a partir de este verano, las dos palabras designen exactamente todo lo contrario a lo que dice el Diccionario.


¡El Tribuno rectifica! ¿Qué pasó?

Del 'sin' al 'con' en un abrir y cerrar de ojos



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