Se trata de unas cajas de cartón de color blanco, en uno de cuyos lados aparece un colorido árbol de Navidad con la leyenda «Felices Fiestas» y en el otro se halla impreso en tinta de color verde el escudo de la Provincia de Salta, que es también el símbolo que el gobierno provincial utiliza como elemento identitario para sus diferentes departamentos y actuaciones oficiales.
Sin embargo, como se aprecia en una de estas imágenes (que es la que ilustra estas líneas) dos de las personas asistidas «solidariamente» por el exministro y exmagistrado no han tenido mucho cuidado en mostrar las cajas por el lado correcto y han permitido así que se aprecie sin ningún esfuerzo el escudo provincial y símbolo identitario del gobierno impreso en uno de sus costados.
¿Se trata de las mismas cajas del Ministerio de Desarrollo Social, cuyo contenido pagan todos los salteños?
Y si son las mismas, ¿cómo hizo el señor Cornejo para obtenerlas e incorporarlas a su campaña? ¿De quién es la «solidaridad» de que habla el exministro? ¿De él o del gobierno? ¿Por qué motivo una persona que ya no tiene ningún cargo en el gobierno puede utilizar bienes públicos para apuntalar su campaña electoral?
A la espera de una respuesta convincente a estas preguntas básicas, los ciudadanos se preguntan también si la leyenda estampada en las cajas («prohibida su venta o comercialización») no impide que dichas cajas sean utilizadas en una campaña proselitista, algo que, por definición, poco tiene que ver con la asistencia social y mucho con la promoción personal del candidato.
Evidentemente, al estar prohibida su venta, el señor Cornejo no ha podido comprar estas cajas con su dinero, ni al gobierno ni a un particular. Es decir que si alguna persona del gobierno o cercana a él se las ha regalado, o bien las ha desviado de su finalidad asistencial original, privando a las personas necesitadas de su disfrute (lo que podría llegar a ser constitutivo de delito), o bien ha transgredido gravemente la vigente ley electoral.


