Para algunas personas, la menstruación puede ser un inconveniente al que no le prestan mucha atención. No obstante, para millones de personas, esta, que es la más natural de las funciones del ciclo reproductivo, puede equipararse con el abuso (el inicio de la menstruación puede conducir al matrimonio infantil y a la violencia sexual, a violaciones de la autonomía corporal); estigma (destierro a los cobertizos de menstruación); oportunidades perdidas (abandonar la escuela debido al dolor, malestar y/o falta de productos de higiene personal); y pérdida de dignidad (falta de suministros en entornos humanitarios y de refugiados, donde incluso lo básico, como el jabón y el agua, están escasamente disponibles o simplemente no lo están).