- Panorama semanal
- Dentro de quince días, ya atravesada la encrucijada cruel del cuarto oscuro (se verá con qué saldo), el gobierno deberá afrontar un desafío más exigente que las urnas; por el momento ese tema se ve postergado por la necesidad de contener (o al menos disimular) las diferencias internas hasta el comicio.
A partir de aquel día tendrá que zanjar de manera inequívoca el rumbo inmediato de la administración, lo que no necesariamente equivale a disipar todas las ambigüedades, pero sí a comenzar a definir un liderazgo y una política, tras la crisis con la que las primarias de septiembre castigaron al sistema de poder hasta allí vigente.