El concepto soberanía no nos habla, ni nos impone, estar sobre nadie, sino y fundamentalmente, que nadie esté sobre nosotros.
La soberanía cultural es: “cuando un país o nación no necesita del exterior para generar cultura - y esa cultura que promueve es genuina y no implantada”, aunque el tema es mucho más complejo.
Decía José Gervasio de Artigas “La soberanía no se discute, se defiende” y esta es la ley primera... ya que nuestra cultura es la primera línea de defensa y la última posición que no debemos entregar nunca.
Si perdemos nuestra cultura, se pierde el sentido de pertenencia y de identidad... cuando eso pasa y está pasando, se diluyen los valores morales, las consignas sociales, la solidaridad por el hermano y fundamentalmente el amor a la patria.
Soberanía es educar y esto significa consolidar el concepto de independencia conjuntamente con el de emancipación. Hay que hacer pueblo, hacer dirigentes, formar republicanos sobre la herencia de los hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad y los derechos humanos.
¿Cómo puede ejercer soberanía un pueblo no preparado? ¿Qué soberanía puede ejercer un pueblo ignorante y empobrecido? Debemos entender que no puede haber escuelas para ricos y escuelas para pobres. La educación para ricos forma sofistas, y la de pobres, sirvientes.
Por último, y lapidariamente remato las palabras de Osvaldo Pugliese: “La soberanía nacional se defiende, antes que nada, con la educación y la cultura”.
