Poco importan, al parecer, los sentimientos de hijos e hijas hacia sus padres. Importan más las cuentas de resultados de los afiliados a la Cámara de Comercio e Industria de Salta.
Honrar la figura paterna como símbolo de amor, guía, protección y sabiduría se ha vuelto una antigüedad. Hoy, el Día del Padre carece de significado si al finalizar la jornada las ventas en la Peatonal se han desplomado.
A pesar de esta simplificación mercanilista, muchos salteños y salteñas han dedicado el día a practicar la gratitud hacia los padres, o hacia las figuras paternas, por su sacrificio y por su aportación al crecimiento personal y espiritual de cada uno de nosotros. Muchos han honrado a sus padres agradeciéndoles los valores transmitidos y la enseñanzas éticas, como la responsabilidad, la compasión y la fortaleza.
El Día del Padre no se ha inventado para honrar a los comerciantes, ni para hacerlos más ricos, sino para rendir homenaje a quienes nos han dado la vida y nos han transmitido un legado en forma de conexión familiar y de vínculos perdurables.
