Así, es habitual que las noticias judiciales nos hablen casi todos los días del procesamiento penal de una familia entera –generalmente hermanos–, pero también padres e hijos, tíos y sobrinos, y hasta yernos y nueras.
Las fiestas familiares, que antes se celebraban en un quincho, ahora se han trasladado a la Alcaidía General de la Provincia, en donde se puede encontrar a más parientes que en el Cementerio de la Santa Cruz.
Algunas familias «penales» de Salta de inculcan «valores» a sus miembros más pequeños. Desde chiquitos, estos aprenden a gestionar viajes falsos, a vender terrenos que no existen, a organizar juegos de azar prohibidos, a vaciar cuentas bancarias ajenas, a inflar las propias con inversiones de terceros sin retorno, o a tramitar casas del IPV con documentos apócrifos.
No se puede decir que no estén haciendo escuela.
