Dentro de este plan figuran una serie de cursos (gratuitos, de modalidad presencial, virtual y asincrónica) que están «a disposición del sector público y privado del ámbito turístico», según reza la información del propio Ministerio.
No hay ninguna razón -salvo la antedicha confusión- para que la misma capacitación que se dirige a los prestadores privados sea ofrecida también a los agentes del Estado, que se dedican (deberían dedicarse) a tareas sustancialmente diferentes.
¿A cuento de qué se le puede «despertar el gen emprendedor» a un empleado público o a un funcionario? ¿Pueden los agentes a sueldo del Estado explotar, a la vez, «emprendimientos» turísticos por su cuenta? En tal caso, ¿se beneficia el Estado de este «despertar» o se beneficia solo el agente emprendedor?
El anuncio oficial de estos cursos comienza preguntando: «¿Querés ser parte del Turismo Aventura en Salta?». Cuando un agente del sector público responde de forma afirmativa a esta pregunta, ¿habla en nombre del Estado o lo hace a título personal? Probablemente la «aventura» consista en borrar la línea que separa al Estado de la sociedad civil.
Hay un curso de «Herramientas informáticas para mejorar la atención al visitante», que curiosamente está dirigido a «informantes turísticos». Seguramente este curso sería de mucho provecho para personas que se dediquen a proporcionar información de interés turístico, pero no para los «informantes», que si lo son o así se autoperciben, deberían hacer un curso en la SIDE o en alguna agencia que entrene a confidentes, espías, chivatos y soplones.
Luego hay otro curso de «observación de aves» y otro de «primeros auxilios». Solo ha faltado un curso de la «ley micaela» y otro de «cambio de neumáticos en río crecido», para tener el carnet completo.
No se entiende muy bien por qué los empresarios y emprendedores del turismo en Salta (que son los que van a embolsar los beneficios) no organizan por sí mismos los cursos que necesitan, sin que a los mismos los tengan que pagar todos los contribuyentes. ¿Sabe más el Estado lo que necesitan los empresarios más que los propios empresarios? Esto, en otros sitios, se llama con el nombre de paternalismo estatal.
Bien haría el gobierno en separar las esferas de lo público y lo privado en materia de turismo, porque aunque es verdad que hacen falta cooperación y sinergias, la mescolanza y las zonas grises son sumamente dañinas para la transparencia democrática.