También ha dado ocasión a que ciertos medios de comunicación vuelvan a incurrir en el peor de los racismos.
Estamos ante una «aclaración» tan innecesaria y peligrosamente sesgada como lo sería decir que la recién nacida era «negra» o «judía».
Cuando los recién nacidos son víctimas de hechos como este para nada importa su raza, su sexo, sus condiciones socioeconómicas o el origen nacional de sus progenitores. Todos son iguales.
Tan discutible como esto es el hecho de que las mismas noticias hayan sido adornadas con la casi infaltable mención de la intervención en el asunto de los «caciques», que son ciudadanos como cualesquiera otros y a los que nadie -que se sepa- ha investido de tal título con arreglo a una norma de derecho estatal preexistente.
Enfoques como estos solo contribuyen a profundizar la discriminación y el aislamiento de ciudadanos y ciudadanas a los que nuestra Constitución reconoce la plenitud del disfrute de sus derechos, empezando por el derecho a la igualdad.

