Convendría recordar que el voto electrónico se adoptó de forma autoritaria por el exgobernador Juan Manuel Urtubey, que ni siquiera consultó a los partidos.
El actual gobierno de Salta no puede imitar la desgraciada deriva autoritaria de Urtubey y tiene que consultar, pero no solo a los partidos (que, aun en su declive pueden aportar a la discusión) sino también a los ciudadanos, sea a través de legítimos representantes, de sus organizaciones libres o de forma individual, porque la tecnología hoy permite este tipo de consultas.
El gobierno -y lo que es mucho peor- el Tribunal Electoral piensan que el voto es un derecho de los partidos, y se equivocan.
El voto es una herramienta ciudadana, la más importante de la que disponen para participar en la vida democrática e influir en los asuntos públicos.
La decisión sobre el cambio de sistema de votación debería -idealmente- ser sometida a referéndum, previa ronda de consultas.
Hoy no resulta admisible que ni el Tribunal Electoral ni los apoderados de los partidos mantengan el voto cautivo y alejado de las decisiones ciudadanas.
El gobierno debe aparcar el entusiasmo y reflexionar.



