Más de un cuarto de siglo después, cuando el 63 por cien de la población mundial se encuentra conectada y más de 5.000 millones de personas comparten a diario información en la Red, el papel de un medio de comunicación de contenido local y proyección global ha cambiado de forma sustancial.
Hace 15 años, Iruya.com competía a nivel local con otros medios digitales de comunicación (todos creados en el siglo XXI) por conquistar una audiencia relativamente homogénea. Hoy cada uno de estos medios -incluido el nuestro- enfrenta con diferentes estrategias la creciente fragmentación de su audiencia, y así mientras antes se esforzaba por desarrollar estrategias de posicionamiento en los buscadores globales, ahora busca el favor (y la visibilidad) de las redes sociales.
Si bien la penetración global de los mensajes transmitidos a través de la web ha descendido ligeramente, la opinión más estable, la más contrastada, no se encuentra en la redes sociales sino en webs y blogs en donde la escritura de actualidad encuentra un respiro saludable frente a la agitación, a veces incontrolable, de las redes sociales.
Con ser firme y consistente, nuestro compromiso democrático no supone la aceptación cerrada y uniforme de una forma particular de gobierno, sino un filtro crítico que llega al extremo de anteponer a las tentaciones mayoritarias coyunturales los valores más estables de la justicia, la libertad y la igualdad.
Defender estos valores y permanecer en el tiempo, con un mensaje claro y con una propuesta técnica limpia y coherente, no es una tarea fácil. No lo ha sido en los últimos veintiseis años.
Para eso existimos y hemos existido durante todo este tiempo. Somos conscientes de que nuestra aparición en 1997 ha favorecido la explosión de la libertad de expresión en Salta. Lejos de sentirnos concernidos o amenazados por la aparición de un nuevo medio digital de comunicación, siempre hemos celebrado las nuevas voces como una conquista de la libertad y lo seguiremos haciendo, así como lamentando que webs con contenidos útiles y enfoques interesantes desaparezcan por falta de interés o de recursos para mantenerlas.
Algún día nos tocará a nosotros, pero para cuando ello suceda quienes desde hace más de un cuarto de siglo venimos apostado por una nueva forma de comunicación (que ya no es tan nueva) nos sentiremos legítimamente satisfechos por haber aportado nuestra parte a la renovación y mejoramiento del lenguaje y a la transparencia de nuestra vida política. Desde Salta, para Salta y para los salteños y salteñas del mundo.





