La humanidad siempre ha contado sus víctimas de guerra en términos de muertos y heridos, de ciudades destruidas, de medios de vida arruinados. Sin embargo, el medio ambiente ha sido con frecuencia la víctima olvidada. Pozos de agua contaminados, cultivos quemados, bosques talados, suelos envenenados y animales sacrificados, todo se ha dado por válido para obtener una ventaja militar.
Para las Naciones Unidas es primordial garantizar que la preservación del medio ambiente forme parte de las estrategias para la prevención de conflictos y para el mantenimiento de la paz y su consolidación, porque no puede haber paz duradera si los recursos naturales que sostienen los medios de subsistencia y los ecosistemas son destruidos.
Para concienciar sobre este importante asunto, la Asamblea General declaró el 6 de noviembre de 2001 como Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados en su (resolución 56/4).
Quince años más tarde, el 27 de mayo de 2016, la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente aprobó la resolución UNEP/EA.2/Res.15, en la que reconoce que unos ecosistemas saludables y unos recursos naturales gestionados de manera sostenible contribuyen a reducir el riesgo de los conflictos armados. Esa misma Asamblea reafirmó su firme compromiso con la plena aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que figuran en la resolución 70/1 de la Asamblea General, titulada “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.
Alianzas
Alianza entre las Naciones Unidas y la Unión Europea sobre los recursos naturales, los conflictos y la consolidación de la pazSeis agencias y departamentos de las Naciones Unidas (el Programa para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa para el Desarrollo (PNUD), ONU HÁBITAT, la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz, el Departamento de Asuntos Políticos y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales), coordinados por el Equipo del marco interinstitucional para la Adopción de Medidas Preventivas, se han asociado con la Unión Europea para ayudar a los países a reducir las tensiones sobre los recursos naturales y el uso de la gestión ambiental para la construcción de la paz y la prevención de los conflictos armados.
Programa de Investigación Mundial sobre la Consolidación de la Paz y los Recursos Naturales después de los conflictos
El Instituto de Derecho Ambiental (ELI), el PNUMA y las Universidades de Tokio y McGill iniciaron un programa mundial de investigación para recoger las lecciones aprendidas y las buenas prácticas en la gestión de recursos naturales durante la consolidación de la paz después de conflictos. Este proyecto de investigación de cuatro años ha dado más de 150 estudios de casos revisados por más de 230 académicos, profesionales y responsables políticos de 55 países. Contiene la colección más significativa hasta la fecha de experiencias, análisis y lecciones en la gestión de recursos naturales para apoyar la consolidación de la paz después de conflictos.
Alianza de las Naciones Unidas sobre la Mujer y los Recursos Naturales en situaciones de Consolidación de la Paz
El PNUMA, la Entidad para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres), el PNUD y la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz (PBSO) han establecido una alianza para contribuir a una mejor comprensión de la compleja relación que hay entre las mujeres y los recursos naturales en zonas de conflicto, y para establecer las condiciones para la consecución de la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer y la gestión sostenible de los recursos naturales para el apoyo en conjunto de la consolidación de la paz. El primer resultado de esta colaboración es un informe conjunto publicado el 6 de noviembre de 2013.
Mensaje del Secretario General
Los conflictos y el medio ambiente están estrechamente ligados. En todo el mundo, los recursos naturales han desempeñado un papel importante en al menos el 40 % de los conflictos dentro de los países. El aumento de las temperaturas por el cambio climático amenaza ahora con agravar aún más las tensiones y el estrés medioambiental. Y, con demasiada frecuencia, el medio ambiente se encuentra entre las víctimas de la guerra, ya sea por actos deliberados de destrucción o daños colaterales, o porque, durante los conflictos, los gobiernos no asumen su papel en el control y la gestión de los recursos naturales.Si bien la perturbación del clima y la degradación ambiental no son la causa directa de los conflictos, pueden exacerbar su potencial. Sus efectos combinados socavan los medios de vida, la seguridad alimentaria, la confianza en las autoridades, la salud y la educación, y la igualdad social. La degradación de los recursos naturales y los ecosistemas se suma a los desafíos a los que se enfrentan las comunidades ya vulnerables a corto y largo plazo. Las mujeres y las niñas se ven afectadas de manera desproporcionada.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas se inspiran en la idea de no dejar a nadie atrás. Pero los conflictos violentos impiden que muchos países avancen. Los Estados afectados por conflictos tienen menos probabilidades que otros de alcanzar las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; de aquí a 2030, más del 80 % de las poblaciones más pobres del mundo podrían estar concentradas en países afectados por la inestabilidad, los conflictos y la violencia.
Una mejor gestión de los recursos naturales y los ecosistemas podría allanar el camino hacia la paz en las sociedades devastadas por la guerra y ayudaría a los países en situaciones de crisis a dar un paso más para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los recursos naturales no solo son necesarios para la prestación de muchos servicios básicos, como el agua o la electricidad, sino que también pueden utilizarse como plataforma para fomentar la confianza y la distribución de beneficios entre grupos divididos.
Por ese motivo, se requiere la colaboración entre los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y las instituciones especializadas. También es preciso crear capacidad y resiliencia locales; aprovechar los datos y las tecnologías digitales para el análisis de los riesgos y la gestión en colaboración; invertir en las mujeres como agentes de cambio; y fortalecer el diálogo jurídico y político entre un conjunto coherente de agentes internacionales.
En este momento en que conmemoramos el Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados, aproximadamente una de cada cinco personas vive en una zona afectada por la inestabilidad, el conflicto o la violencia.
Si queremos lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, debemos adoptar medidas audaces y urgentes para reducir los riesgos que la degradación ambiental y el cambio climático representan para los conflictos y comprometernos a proteger nuestro planeta de los efectos debilitantes de la guerra.
Fuente: Organización de las Naciones Unidas - en https://www.un.org/es/observances/environment-in-war-protection-day
