Por razones folklóricas, y como quien deja bien en alto la nuestra ya de por sí elevada cultura, a las oficinas de información en Salta se les llama de informes.
Cuando un turista que visita Salta se acerca a una de estas oficinas de informes, lo más probable es que salga de allí con información, y de la buena, pero muy difícilmente con un informe o un reporte.
Es realmente llamativo que en el mismo momento en que Salta tiene una representación de altísimos vuelos en la Feria Internacional de Turismo de Madrid, en la página web del gobierno se publique un artículo tan deficiente y tan poco descriptivo como el que habla de las consultas que recibe el servicio de informes de la Secretaría de Turismo.
Esta publicación dice que la curiosidad de los turistas se ha dirigido estos hacia las atracciones turísticas más promocionadas de Salta. El gobierno dice que los visitantes preguntan por el dique de Cabra Corral, el Tren a las Nubes, el teleférico, las peñas y los museos. Por alguna razón, la comunicación del gobierno escribe con mayúsculas a estos tres últimos.
Para saciar esta curiosidad, además de los y las serviciales agentes que atienden en la calle Buenos Aires 93, y el WhatsApp de Turismo, la página web provincial ha publicado que el Tren a las Nubes «combina trayectos por ruta y ferrocarril donde se puede disfrutar de los paisajes y la cultura andina en contacto con los pueblos originarios de las regiones de la Quebrada y la Puna» (vuelven las mayúsculas).
Del dique de Cabra Corral dice nada más que es «un imponente espejo de agua ubicado a 65 km de la ciudad». Pero añade que entre los productos turísticos más elegidos en la ciudad de Salta también se encuentra el teleférico San Bernardo, que brinda en su recorrido por góndolas (lo de Venecia es una descarada imitación) y en su cima una inigualable vista panorámica de la ciudad.
También habla la noticia del gobierno de «las tradicionales Peñas» (nuevamente con mayúsculas), «en donde se puede disfrutar de nuestra música y nuestra gastronomía», y de los «distintos Museos» (también con mayúsculas) «que permiten vivenciar nuestra cultura e identidad». Que el verbo «vivenciar» no exista en nuestro idioma no es obstáculo para que la comunicación oficial del gobierno lo utilice como existiera de verdad.
Otros puntos destacados
La misma noticia se refiere a la villa de San Lorenzo como «uno de los destinos más populares». Muy poca gracia debe hacerle esta caracterización a los habitantes de este lugar.Dice el gobierno que San Lorenzo «atrae a sus visitantes con un entorno de selvas, montañas y ríos».
También habla de San Antonio de los Cobres, al que se refiere como «uno de nuestros “Lugares Mágicos», con sus desiertos, montañas y salares «donde la Puna se manifiesta en toda su inmensidad» (puna es también una palabra que debe escribirse con minúsculas).
Se añaden a esta variada oferta, los «Valles Calchaquíes», caracterizados en la información oficial como «una de las regiones más imponentes de la provincia por la cantidad de atractivos que atesora entre sus coloridas montañas».
Dice que en esta región de Salta «se encuentran dos de los municipios más requeridos en las consultas recibidas». Uno de ellos es Cachi, «un pueblo auténtico con callecitas de piedra y encanto natural». La calificación de «pueblo auténtico» que para el gobierno merece Cachi obliga a preguntarse si tal vez San Carlos es un pueblo falso.
La otra localidad es Cafayate, «reconocida por las formaciones de roca rojiza que se atraviesan para llegar a la misma». Dice el gobierno que en Cafayate se puede visitar diferentes bodegas y degustar los exquisitos vinos como el Torrontés, «la cepa característica de la zona», con permiso de la ómicron.
El último «atractivo» objeto de consultas es el pase sanitario que el gobierno ha puesto como requisito obligatorio para ciertas actividades, y que según el propio ministro Esteban (responsable de la salud de la población), tiene la misma eficacia obligatoria que las famosas «palabras para la meditación». Es decir, muy poca gente le hace caso.