Si bien hasta el momento la exquisita pieza literaria no ha sido publicada en ningún medio de comunicación medianamente serio y ofrece algunas dudas sobre su autenticidad, vale la pena comentar algunos de sus párrafos más importantes.
Añade la exintendenta que Durand «imita la fracasada estrategia de Alberto y Cristina Fernández consistente en descalificar a su antecesor para disimular su incompetencia».
Sin embargo, el antecesor de Cristina Fernández fue su marido Néstor Kirchner, al que nunca descalificó (al menos públicamente) ni acusó de incompetente.
El caso es que Romero afirma que lo pretende Durand (cuando la ataca a ella) es «distraer con humo a la comunidad poder así avanzar con medidas muy poco felices como la de subir los impuestos brutalmente».
Romero también califica de «lamentable» la estrategia de Emiliano Durand a quien acusa de «ataques y mentiras» en su contra. La exintendenta dice que su sucesor usa «figuritas y dinámicas burdas llenas de actitudes que nos recuerdan a lo peor de la política salteña».
Según Bettina Romero, lo que está poniendo en práctica Durand es un «plan macabro» y dice que esto responde a una especie de patrón histórico, al parecer contra la familia Romero. Siempre según la exintendenta, la novela comenzó con Hernán Cornejo lanzado contra su abuelo Roberto Romero, y siguió con Juan Manuel Urtubey contra su padre, Juan Carlos Romero.
Con esta fatalidad genética, lo más seguro es que la pequeña hija de la exintendenta tenga que sufrir, dentro de no mucho tiempo, las «falacias» de algún sucesor suyo, después de un «inolvidable mandato», porque si hay algo seguro en Salta es que cuando gobiernan los Romero (abuelos, padres, hijos o nietos) nadie los puede olvidar.
Romero hace una especie de amalgama entre Durand, Cornejo y Urtubey, de quienes dice están «obsesionados en sembrar odios» y «someter al que piensa diferente que en transformar Salta».
Hablando de sembrar, tal vez se le ha olvidado Romero que Urtubey publicó en 1999 un nauseoso libro laudatorio de Juan Carlos Romero y de su gobierno al que tituló Sembrando progreso: claves del desarrollo de Salta. Y de que fue su padre quien encumbró a un ambicioso, pero políticamente muy limitado, Urtubey.
Sin mencionar el dicho «cría cuervos y te sacarán los ojos» Bettina Romero afirma también que hace más de 35 años que ve «a políticos mediocres y timoratos actuar con impunidad, cambiando de piel, buscando solo acomodarse con el poder». Teniendo en cuenta la edad de la exintendenta y su corta experiencia en la política lugareña, seguramente se refiere a los ejemplos que ha visto en su propia familia y no muy lejos de ella.
La extensa solicitada de Romero finaliza diciendo que vivió «el odio y el resentimiento» contra su abuelo y luego contra su padre, «buscando destruirlos y desprestigiarlos».
Se trata, en cualquier caso, de una forma bastante poética pero poco efectiva de extender un manto de olvido sobre el odio, el resentimiento y los intentos de destrucción y de desprestigio que han fluido en sentido inverso; es decir, desde su propia familia -ella incluida- hacia todos aquellos que no se dejaron deslumbrar por sus oropeles y no comulgaron nunca con su estilo mayestático de ejercicio del poder.
Con descalificaciones como esta, el intendente Durand seguramente puede dormir tranquilo.
