La suerte ha querido que sea el conservador Partido Autonomista, que en Salta tiene menos de cuatro años de vida, que durante todo este tiempo ha sido dignamente dirigido por el exdefensor del Pueblo de la Municipalidad de Salta, Nicolás Zenteno.
Probablemente, las credenciales que ha exhibido el flamante candidato a la hora de fichar por el autonomismo salteño sean su colección de libros dedicados al General Güemes, su pañuelo de seda y el cinturón de cuero crudo que gasta en cada una de sus apariciones públicas.
Por mor de la «cremallera» que encabeza el (varón) Cornejo Castellanos, no solo el señor Zenteno ha sido relegado al tercer lugar de la lista, sino que de los nueve candidatos de que se compone la sábana, cinco son varones y cuatro mujeres.
El inesperado aterrizaje del señor Cornejo Castellanos en el Partido Autonomista confirma que en Salta la definición de las candidaturas sigue el proceso inverso al que señala la lógica democrática, pues son los candidatos ya lanzados (y con campaña en marcha, como Cornejo) los que salen desesperadamente a buscar a un partido que los acoja en su seno y que no haga demasiadas preguntas. Las listas no las arma el partido sino los candidatos que se valen de su sello.
Es de esperar que el perfil marcadamente conservador del Partido Autonomista de Salta -que en las últimas elecciones federales apoyó la candidatura a diputado nacional del señor Guillermo Durand Cornejo- no provoque innecesarias incomodidades al «progresista» señor Cornejo Castellanos, adalid del feminismo burocrático (y ahora aliado del señor Suriani), abanderado de los desposeídos de los barrios marginales y mariscal de la lucha contra los escraches a jueces y magistrados por parte de justiciables insatisfechos y dolientes.
