Según el despacho de prensa citado, Rosa Torino se desempeñaba como responsable de un instituto religioso llamado los Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista. La misma información dice que los abusos sexuales juzgados se concretaron en esta institución, de la cual el condenado era fundador.
Los firmantes de la sentencia -los señores Pablo Mariño y Rubén Eduardo Arias Nallar, subrayan que en uno hechos juzgados, el exsacerdote Rosa Torino actuó sobre el cuerpo de la víctima “sin su consentimiento y en un escenario en el cual ocupaba una ventaja emocional y psicológica sobre ella (al igual que respecto a los denunciantes varones), dada y sostenida por su condición de ser ministro del culto dentro del cual la mencionada también era religiosa”.
Los dos magistrados antes mencionados han escrito en su sentencia que ninguna de las impugnaciones contenidas en los recursos “se sustenta en elementos objetivos que autoricen la modificación de lo razonablemente resuelto”, motivo por el cual han procedido a desestimar los recursos interpuestos tanto por el Ministerio Público Fiscal como por el propio Rosa Torino, confirmando la sentencia impugnada en todos sus pronunciamientos.
