Fueron sorprendidos mientras se llevaban frutas ocultas en mochilas. Al ser detenidos, amenazaron al sereno del lugar (que dejó de estar tan serenos) y ofrecieron resistencia a la actuación de la Policía.
La denuncia fue formulada por el propietario de la finca en cuestión, después de que fuera avisado de la presencia de personas desconocidas en el inmueble que estaban entregadas a la tarea de hurtar mandarinas. Lamentablemente, es la época, no de los hurtos (que tenemos todo el año), sino de las riquísimas mandarinas de aquella zona tropical.
La información fiscal dice que el sereno, responsable de la seguridad del lugar, logró detener a los sospechosos, pero fue amenazado por estos con un machete, seguramente el que emplearon para descolgar las mandarinas más altas.
Posteriormente, al llegar la Policía al lugar, los dos amantes de la vitamina C ajena se resistieron, propinando golpes, patadas e insultos a los agentes.
Durante el procedimiento, los agentes de la autoridad se incautaron de mochilas y bolsos en los que los acusados guardaban las mandarinas malhabidas.

