El juez salteño señor Javier Araníbar, de la Sala I del Tribunal de Juicio ha condenado a Pelazo a la pena un año y cuatro meses de prisión efectiva como autor de los delitos de robo simple en grado de tentativa y amenazas con arma en concurso real. Araníbar declaró a Pelazo reincidente por cuarta vez y ordenó su trasladado a confortable cárcel de Villa Las Rosas.
Toda la familia se encontraba dentro de su casa cuando, en un momento, la jefa del hogar salió y vio a un tipo debajo del coche estacionado. Extrañada, la mujer entró a la casa le preguntó a su hijo si habían contratado a un mecánico para que arreglara el auto a domicilio.
Esto le sonó mucho más extraño al hijo, que salió corriendo para ver quién estaba debajo de su coche. Entonces pudo ver allí a Pelazo debajo del coche cortando los cables de la batería y de los faros.
El hijo le dio una patada y obligó a Pelazo a salir, pero el ladrón, lejos de amilanarse, le lanzó una estocada con un cuchillo y luego corriendo; es decir, de forma peatonal.
El hijo salió en su persecución y logró alcanzarlo gracias a la ayuda de un vecino que lo trasladó en su motocicleta (es decir, un motojusticiero).
Pero al verse rodeado, Pelazo agarró una botella y amenazó al hijo diciéndole: “No te arrimés porque te meto con la botella o, en su caso, con el cuchillo. Vo vé”.
Ante la seria amenaza de Pelazo, el denunciante lo dejó ir. No obstante, el agresor fue detenido poco después por la Policía a partir de la descripción aportada por la víctima, quien dio detalles de su ropa y de sus características físicas.
Es decir, sin investigación y sin nada, los policías creyeron al hijo y salieron a detener a Pelazo.
