El primer hecho se produjo el ultimo día del año pasado en un supermercado. El segundo ocurrió el pasado jueves 30 de enero, cuando el mismo hombre fue sorprendido por personal del Servicio Penitenciario.
En el supermercado -ubicado en la avenida Torino- el hombre se metió un par de botellas de fernet de 450 ml entre sus prendas e intentó irse del lugar sin pagar. Pero los guardias de seguridad del establecimiento se dieron cuenta de la maniobra y salieron a corretearlo. Con tanta mala suerte -para el ladrón- que fue alcanzado a los pocos metros. Luego intervino la Policía y fue detenido. El fernet volvió a las góndolas.
Al parecer, el joven ladrón entró por una puerta de la comisaría y salió por la otra, ya que casi un mes exacto después, junto a otras dos personas, se metió a la granja que funciona en la Unidad Carcelaria nº 6 y se puso a arrancar choclos con la intención de apropiárselos. La información oficial dice que el ladrón estaba cosechando los choclos, pero más bien se los estaba robando.
Al ver a los carceleros en el lugar, dos de los acompañantes del ladrón huyeron a toda velocidad, mientras que el joven acusado permaneció en el lugar con cara de «¿A mí por qué me buscan?». En su poder se halló una bolsa de arpillera blanca que contenía cinco choclos, además de una mochila y cuatro bolsas vacías.
Los choclos fueron inmediatamente retenidos por los agentes penitenciarios a fin de que no peligren las humitas del próximo fin de semana. Entretanto, el joven ladrón fue puesto a disposición de la Policía, que lo trasladó a la comisaría correspondiente.

