La información oficial del Ministerio Público Fiscal de Salta dice que el Fiscal Penal nº 2 de la ciudad de Salta, señor Ramiro Hernán Ramos Ossorio, ha imputado a un hombre de 51 años la comisión de tres delitos de estafa, en perjuicio de tres personas diferentes.
El supuesto empleado -que no sabemos si realmente lo era- le ofreció a la mujer distintos bienes a precios bajos, entre ellos combustible y electrodomésticos. Parece un poco raro comprar combustible por WhatsApp y no en una estación de servicio, pero la mujer se citó con su vendedor en la plaza que está frente a la Legislatura y en tres cómodas entregas desembolsó 30.000 pesos el 30 de agosto, 20.000 el 10 de septiembre y 50.000 al día siguiente.
Nunca recibió la mercadería comprometida. Cuando le pidió al hombre que le devolviera el dinero, este la bloqueó en el WhatsApp.
Otro de los perjudicados contó que el acusado se presentó en la sandwichería de su madre en donde simuló una llamada telefónica para «gestionar empleos». Según el testimonio, el acusado le ofreció al hijo de la sandwichera «un puesto de trabajo en Ciudad Judicial», probablemente de juez, ya que últimamente se están produciendo algunas vacantes algo sorpresivas.
Para conseguirle el puesto, el estafador le pidió 35.000 pesos, que teóricamente eran para pagar «exámenes preocupacionales». Convencido por las promesas del acusado, el damnificado entregó el dinero el día 19, recibiendo a cambio un recibo firmado con la leyenda “no válido como factura”.
No valía como factura, pero tampoco valía para nada, ya que, una vez embolsada la cantidad requerida, el acusado bloqueó al denunciante en WhatsApp y no respondió más mensajes.
En un tercer caso, el estafador recibió 150.000 pesos de un hombre que había pagado para comprar «cajas de pollos» destinados a su negocio de spiedo. Tras recibir el dinero, el acusado entregó un recibo similar al del caso anterior y bloqueó en el WhatsApp a la víctima sin cumplir lo prometido.
El Grupo de Investigación del Sector 2, siguiendo las directivas del fiscal Ramos Ossorio, estableció que el acusado repetía un modus operandi similar: ofrecía mercaderías o beneficios a precios reducidos a cambio de sumas de dinero, entregaba un documento firmado como comprobante y luego bloqueaba a las víctimas en la aplicación.
En el registro practicado en el domicilio del bloqueador se procedió al secuestro de dinero en efectivo y su teléfono celular. El hombre fue detenido allí mismo.

