Por unos agujeros, el albalil vio a dos individuos y la luz encendida, lo cual le resultó extraño ya que el dueño de casa, que vivía solo, tenía turno médico a esa hora. A las 6 y 20 de la mañana solo lo puede haber atendido un médico especialista en la apnea del sueño.
Entre los objetos recuperados por la Policía se encontraban un alargador, una pala, dos machetes, un anafe, un candado, una barreta de hierro, una mochila y un buzo. El denunciante confirmó que algunos de esos elementos eran de su propiedad, mientras que otros pertenecían al dueño de casa.
Al final, el único ladrón atrapado con las manos en la masa -de 41 años de edad- fue sometido a juicio abreviado y condenado por el Juez de Garantías a una pena de cuatro meses de prisión efectiva, como autor un delito de hurto simple en grado de tentativa.
El juez declaró al condenado reincidente por cuarta vez y ordenó su traslado a la cárcel de Villa Las Rosas para el cumplimiento de la pena. Además ordenó que se someta a tratamiento de rehabilitación por su adicción a las drogas.

