I. C. - ¿Qué consecuencias espera usted que este suceso tenga sobre el juicio?
P. A. - El juicio, por supuesto se va a celebrar. Quienes pudieron haber calculado que el suicidio de Saavedra iba a paralizar el proceso y cerrar el caso con impunidad, se equivocaron.
La celebración del juicio persigue no solo el castigo de los culpables sino también la búsqueda de la verdad, que es un derecho que tienen las víctimas; en este caso los derechohabientes de Jimena Salas, a quienes yo represento.
Pero no solo las víctimas tienen derecho a conocer la verdad: la sociedad también se merece conocerla. No sería razonable que después de tantos años y de tanto trabajo que ha costado llegar a esta instancia, por una decisión de Javier Nicolás Saavedra, se nos prive de conocer la verdad.
I. C. - ¿Sigue usted convencido de que Saavedra fue el autor material del crimen?
P. A. - Totalmente convencido. Yo pienso que es necesario que se ventile en una audiencia pública el gran caudal de prueba que incrimina a Saavedra en este suceso. La continuación del proceso está, por tanto, vinculada al clamor social de justicia por Jimena Salas, pero también con la necesidad de que el caso no quede impune de ninguna manera.
Por lo menos de la parte que yo represento, vamos a insistir en que se debata todo y que un tribunal imparcial, como consideramos que es el que está interviniendo, valore de manera objetiva y racional toda la prueba que se va a producir y que, a nuestro juicio, demuestra con claridad que el autor material del hecho fue Javier Nicolás Saavedra.
I. C. - ¿Ha cambiado la situación procesal de los hermanos de Saavedra?
P. A. - Los dos hermanos de Saavedra que también están acusados deberán responder por su participación en el hecho, a título de coautores.
En su momento, los fiscales que tuvieron a su cargo la causa determinaron que los dos hermanos intervinieron en el crimen de Jimena. Su exacto grado de cooperación con el autor material y su ayuda a la consumación del hecho deberá ser determinado por el tribunal, en base a la prueba que se produzca. La muerte de Javier Nicolás no agrava ni alivia la situación procesal de sus hermanos, que por supuesto pueden ser condenados por este hecho, si llegara a quedar acreditada su participación.
I. C. - ¿Ha participado usted en la autopsia al cadáver de Saavedra?
P. A. - Nosotros no hemos participado en la autopsia porque la forma en que se ha producido la muerte de Saavedra es un asunto que concierne al fiscal que está investigando el asunto, y por supuesto, a su familia, que ha designado un perito de parte.
Lo que sí puedo decirle es que la autopsia ha confirmado que la muerte se ha producido por suicidio; es decir que, en principio, en su deceso no ha intervenido una tercera persona.
Si bien las circunstancias del suicidio no obstan a la prosecución del juicio por Jimena Salas, desde nuestro punto de vista sería interesante saber de qué modo obtuvo Saavedra en prisión el elemento con el que se cortó el brazo. Saber quién se lo proporcionó, en qué condiciones y si hubo algún déficit de vigilancia o negligencia.
I. C. - ¿Cree que el perfil psicológico de Saavedra es compatible con el de un suicida?
En mi opinión, Saavedra tenía planeado el suicidio desde hace tiempo. Así lo indican los antecedentes que obran en la causa.
Recordemos que se trata de un psicópata, una persona cuyo perfil psicológico ya indicaba una clara tendencia al suicidio.
En numerosas oportunidades Saavedra hizo huelga de hambre; en el año 2022 también hubo un intento de quitarse la vida dentro del establecimiento carcelario. Cuando lo traían detenido desde Santa Victoria Este, intentó ahorcar al conductor del vehículo policial con la intención de que murieran todos los ocupantes de dicho vehículo al chocar con un camión que venía de frente, incluido él, por supuesto.
El informe psicológico unido a la causa afirma que Saavedra era un psicópata, narcisista, egocéntrico y manipulador.
I. C. - ¿Esta circunstancia ha disminuido de algún modo su convicción o su fuerza para llevar adelante la defensa de las víctimas?
P. A. - Desde mi posición de defensor de la familia de Jimena Salas, mi trabajo consiste en buscar justicia para que este caso no quede impune. Creo que no hay que bajar los brazos, que hay que seguir adelante con gran determinación. He sido abogado de la familia desde primer momento, no soy un improvisado ni un recién llegado al asunto en busca de protagonismo. Hemos atravesado muchas visicitudes durante todos estos años.
Han sido ocho años en los que hemos sentido impotencia por no tener sospechosos y haber tenido que sufrir la acusación injusta del compañero de Jimena Salas y padre de sus hijas.
Yo creo que aunque se haya suicidado el principal sospechoso del hecho —el autor del crimen, para nosotros— tampoco hay que bajar los brazos y hay que tomarse la tarea de comunicar con mucho respeto, sobre todo por las víctimas, por los que quedan. Con respeto, pero con contundencia, porque el debate se genera también afuera de la Ciudad Judicial y en la opinión pública, que también merece que se la trate con respeto y con veracidad.
No caigamos en el error de olvidar que de lo que se trata aquí es de juzgar el femicidio de Jimena Salas, para terminar la tarea y cerrar un ciclo, para que Jimena descanse en paz y se pueda reivindicar en alguna medida el nombre de su compañero; y sobre todo para que las niñas y los padres de Jimena puedan saber todas las circunstancias que rodearon a su muerte.
Por eso es que me parece una falta de respeto hacia Jimena y a su familia que se pretenda cambiar el foco de todo este asunto y que se hable más del suicidado que de su víctima y del sufrimiento de sus seres queridos.