El hecho tuvo lugar en una panadería ubicada en el barrio Los Olivos de la ciudad de Salta.
Pero en esta ocasión, lejos de pedir, el hombre amenazó a la propietaria con hacerle daño si no le entregaba el dinero que había en la caja registradora. Ante la negativa de la dueña del local, el hombre intentó someterla utilizando una cuerda, lo que desató un forcejeo entre ambos.
Cuando el acusado intentó alcanzar por las suyas la caja registradora, la panadera comenzó a gritar pidiendo auxilio. En su ayuda acudieron cinco transeúntes que lograron reducir al agresor hasta la llegada de la Policía, evitando así que la situación empeorara.
Durante el juicio, el acusado admitió su participación en los hechos bajo un acuerdo de juicio abreviado, y, en consecuencia, aceptó la pena de un mes y quince días de prisión de ejecución condicional que le impuso la jueza.
Puertas le ha impuesto, además, reglas de conducta, entre las que se incluye la prohibición de acercarse a la víctima (y a su panadería) y la obligación de fijar domicilio y someterse a un programa de inserción social.