Los dos hermanos, de 49 y 46 años, y la mujer, de 45, están acusados formalmente de llevar a cabo maniobras patrimoniales ilícitas a través de una financiera llamada Agrinvert, S.A.
Según el relato del portavoz de prensa de la Corte de Justicia de Salta, los perjudicados denunciantes habían entregado dinero a la firma -cuya presidenta era la mujer- con el fin de que fuera invertido para generar ganancias. La financiera se comprometía a cancelar el crédito en determinado plazo, devolviendo el capital invertido más los intereses pactados.
Las oficinas de Agrinvert, S.A. funcionaban en el primer piso de un hotel ubicado en pleno centro de la ciudad (Buenos Aires y Caseros).
Según los perjucicados, la firma en cuestión promocionaba su actividad comercial entre personas de alto poder adquisitiv, que muchas veces eran conocidos y amigos que, a su vez, les pasaban el dato a otros familiares que también caían en el engaño.
Algunos de los denunciantes dijeron que durante los primeros meses la firma solía cumplir con el pago de los intereses, pero luego dejaba de pagar. Ante las quejas, los acusados se ausentaban del domicilio comercial, no atendían los teléfonos ni respondían los mensajes.
Según lo manifestado por las víctimas, los imputados ostentaban una situación económica privilegiada (viajes al exterior en aviones privados, casa quinta en la zona del dique de Cabra Corral, vehículos caros, etc.), por lo que nada hacía presumir que podía tratarse de un grupo dedicado a captar víctimas para desapoderarlas de sus capitales.