Según la información oficial, el acusador público demostró en el juicio que el sargento de la Policía era, efectivamente, el autor de los hechos.
Según la portavoz del MPF salteño, la víctima le contó a los fiscales que, si bien era la primera vez que denunciaba a su agresor, meses atrás había llamado al Sistema de Emergencias 911 porque el hombre había intentado abusar de ella. Señaló que también la había golpeado por su negativa a mantener relaciones sexuales.
Durante la investigación, la mujer contó que, si bien desde hacía tiempo era víctima de violencia de género y ya había sufrido un intento de abuso sexual, no lo había denunciado para no perjudicarlo en su trabajo.
Los informes psicológicos y ambientales elaborados por el Cuerpo de Investigaciones Fiscales pusieron de relieve la presencia de varios indicadores de riesgo en la situación: existencia de violencia física con potencial de causar lesiones, agresión sexual dentro de la pareja, celos o conductas controladoras, justificación de la violencia por parte de la víctima, y dependencia afectiva.