La vecindad en la zona del bajo nunca ha sido fácil, tanto para los residentes como para las ocasionales y menos ocasionales trabajadoras.
Le ha tocado en suerte al juez Longarte juzgar y condenar al joven Marcelo Hugo Robles, por amenazar con un cuchillo a otro en horas en que despuntaba el alba en la zona sur de la ciudad de Salta.
Dice el relato judicial que, alrededor de las 6.30 de la mañana, un joven que acompañó a su hermana a la parada del colectivo fue interceptado por otro cuando emprendía el camino de regreso a casa.
El intercerptador era el señor Robles, quien le preguntó al solícito hermano: «¿Vos sos del bajo?».
El joven mañanero le respondió que no y siguió su camino, pero Robles lo siguió y le advirtió en voz alta: «Vos sos del bajo y a los de ahí los sacamos cagando de aquí».
El joven amenazado empezó a correr para distanciarse del poco hospitalario vecino, pero este lo persiguió «pidiéndole perdón». No se sabe muy bien si por la confusión o porque en medio de la carrera el agresor recapacitó y se dio cuenta que ser del bajo no tiene nada de malo.
El caso es que el joven agredido conseguió llegar a su casa (que se supone que no estaba en el bajo) y desde allí llamó a la Policía. Su agresor fue detenido poco después y más tarde juzgado por el severo juez Longarte, quien advirtió que «tenía antecedentes».
Resultado: Robles fue condenado a un año de prisión efectiva por el delito de amenaza con arma. Longarte le unificó la pena con otra anterior por robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa, de modo que el agresor deberá cumplir cuatro años y un mes en prisión, que cumplirá en la cárcel de Villa Las Rosas.
Dice la comunicación oficial del Poder Judicial salteño que Longarte «recomendó» que el condenado se someta a tratamiento por sus adicciones y que termine sus estudios primarios.

