La sentencia ha sido pronunciada por el juez señor Guillermo Pereyra, de la Sala VI del Tribunal de Juicio de la ciudad de Salta, tras un procedimiento abreviado.
A la casa en donde el hombre cumplirá la condena (si es que la biología no la abrevia) no podrán entrar menores de edad, por disposición del juez Pereyra, que además ha mandado a que se practique al codenado un examen genético.
Según la información oficial del Poder Judicial de Salta, el bisabuelo fue denunciado por la madre de la menor damnificada, que no sabemos si es su propia nieta, pues el parte judicial no lo aclara.
Dice el portavoz de prensa que «el acusado desplegó sobre la víctima actos corporales de contenido lascivo y sexual», pero no dice de qué forma logró tenerse por probado la comisión del delito.
La información oficial solo dice que la madre denunciante dijo que la pequeña quedaba al cuidado de sus bisabuelos cuando ella se iba a clases en un instituto terciario.
Salta se encamina así muy pronto a la primera condena mundial de un tatarabuelo por «actos corporales de contenido lascivo y sexual».

