La magistrada ha procedido a revocar la prisión condicional que el condenado estaba cumpliendo y dispuesto en consecuencia que el hombre ingrese en prisión para cumplir una pena efectiva de tres años y dos meses.
La mujer contó que su expareja se comunicaba con ella y la amenazaba a través de perfiles falsos que se creaba en Facebook, que utilizaba para amenazarla de que, si no le respondía, iba a publicar en las redes sociales un vídeo privado que había grabado sin su consentimiento y que ella le había pedido que borrara.
El stalkeador también se presentó el lugar de trabajo de la mujer -un puesto en el mercado- a pesar de que ambos tenían dispositivos electrónicos de monitorización.
La mujer dijo que, a pesar de que bloqueaba a su expareja o cambiaba su número de teléfono, el hombre encontraba la forma de eludir el bloqueo o de conseguir el teléfono y le seguía enviando mensajes.
La mujer adjuntó en sus denuncias capturas de pantalla correspondientes a los mensajes recibidos. Aclaró que ella nunca le respondió a pesar de sus amenazas.