La sentencia ha sido pronunciada por la jueza Paola Marocco, de la Sala VII del Tribunal de Juicio de la ciudad de Salta, quien ha declarado la responsabilidad penal del ciudadano Mariano Roque Suárez, autor de los delitos citados.
La denunciante dijo que su hija, que vive en una pensión en la localidad de Brealito (Seclántás), en donde estudia el secundario, se encontraba conversando con un compañero cuando se le presentó el acusado Suárez «en estado de ebriedad». La información oficial no dice de qué modo se comprobó este estado.
El caso es que Suárez le exigió a la joven que le dijera quién había matado a su perro. Pero la joven no lo sabía.
Fue entonces cuando Suárez la sacó de la pensión por la fuerza y la llevó hasta su domicilio (el de Suárez) amenazándola todo el tiempo con un cuchillo. Allí la amenazó con matarla si no le decía la verdad, y que «le iba a ir peor» si le contaba a alguien lo sucedido.
La información judicial no dice de qué forma la jueza tuvo por acreditadas las amenazas de muerte.
A cambio de no ingresar efectivamente en prisión, la señora Marocco ha impuesto al condenado una serie de reglas de conducta que deberá observar durante los tres años que dura la condena. Entre ellas figura la obligación de mantenerse alejado de la víctima, así como de su lugar de residencia y de los lugares en donde realice sus actividades diarias. Tiene prohibido también comunicarse con la víctima y abstenerse de ejercer violencia física o psíquica contra ella. El condenado deberá someterse a tratamiento psicológico «vinculado a la problemática de la violencia de género».