El hombre condenado había sido denunciado el pasado mes de enero, al parecer por una tía abuela de la menor agredida, aunque la información oficial dice que por su abuela.
Fue a ver qué pasaba y, al encender la luz, vio a su sobrino arrodillado frente a la niña, que estaba reclinada en un sillón. Le preguntó qué estaba haciendo y él le respondió que estaban viendo vídeos.
La abuela denunciante explicó que la menor agredida vive con ella porque la madre padece una enfermedad psiquiátrica y se encuentra ingresada en un hospital.
El hombre condenado no residía con ellos, pero según el portavoz de prensa del Poder Judicial salteño, iba a casa de su tía (abuela de la niña) todos los días a comer, a merendar o a bañarse.
Cuando el acusado se fue, la denunciante habló con su nieta y entonces ella le contó, llorando, que su tío había comenzado a tocarle sus partes íntimas en enero del año pasado. La nieta no se animó a contar lo sucedido por miedo. En marzo pasado le bajó los pantalones y la violó.