La condena ha recaído sobre los ciudadanos Carlos Walter Roldán Pavón y Juan Carlos Alberto Bulacio Pereyra, autores de un robo a mano armada en un supermercado ubicado en la ruta 26.
Por su parte, Bulacio Pereyra ha sido condenado a la misma pena, por robo doblemente calificado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo acreditarse y por ser cometido en poblado y en banda. En su caso, el juez Pereyra lo ha declarado reincidente por tercera vez, de modo que procedió a unificar la pena otra anterior, acordando que el reo continúe en la cárcel de la ciudad de Salta.
Según el portavoz de prensa del Poder Judicial salteño, Roldán Pavón y Bulacio Pereyra han sido condenados por el robo que cometieron el pasado 13 de abril de 2020 en un supermercado ubicado en la ruta 26. Según el mismo relato, uno de ellos entró al establecimiento y se dirigió al cajero diciéndole: «Esto es un asalto» y mostrándole un arma de fuego. Mientras esto sucedía, el otro hombre se dirigió a donde estaban las cámaras de vídeo.
Tras consumar su propósito, los dos atracadores huyeron en una moto, llevándose el dinero de las cajas registradoras y la mochila de uno de los empleados, con todas sus pertenencias.
Fueron perseguidos por la Policía, que consiguió dar alcance a Roldán Pavón quien resistió su detención lanzando golpes de puño y patadas. Además amenazó a los uniformados diciéndoles que los iba a matar uno por uno.
Dice el portavoz judicial que Roldán Pavón fue denunciado por su pareja, que acudió al área de la mujer de la Municipalidad de La Merced para pedir ayuda. La mujer dijo que se encontraba encerrada en una habitación de su casa junto a sus hijos porque Roldán la había amenazado de muerte.
Según la misma información, el hombre se encontraba cumpliendo prisión domiciliaria por delitos anteriores. La mujer ha dicho que Roldán Pavón, que estaba en una habitación contigua consumiendo bebidas alcohólicas, le gritaba que la iba a matar «porque seguro tenía otro macho», circunstancia que la autoridad no pudo constatar.
La mujer denunciante dijo a la autoridad que los hechos de violencia eran recurrentes y que el acusado no la dejaba salir de la vivienda, ni siquiera para hacer las compras. También le había prohibido tener un teléfono celular.
