El alejamiento de Pulleiro se produce en un clima enrarecido por la última actuación policial en el conflicto que enfrenta a los vendedores ambulantes con la Municipalidad de Salta y la sucesión de graves hechos de violencia, con un inusual saldo de víctimas mortales, en diferentes puntos de la Provincia.
A pesar de contar con una fuerza policial desproporcionada en relación con la población de Salta, el gobierno ha sido incapaz de controlar la criminalidad creciente y ha dado muestras de debilidad institucional al insinuar que la Municipalidad de Salta debía pagar como «adicional» el despliegue policial en las calles del centro de la ciudad para asegurar el mantenimiento del orden.
Durante su gestión, el renunciante coronel Pulleiro no solo ha debido lidiar con la escasa eficacia de la Policía y sus antiguas estructuras, sino que ha protagonizado sonoros encontronazos con los fiscales, una especie de policía paralela, que llevó adelante una suerte de persecución contra los uniformados.
A comienzos del pasado mes de julio, al propio ministro Pulleiro le armaron en tiempo récord una unidad fiscal que terminó imputándole la comisión de un delito de «incumplimiento de los deberes de funcionario público, en calidad de autor material y en perjuicio del Orden Público» (sic), teóricamente por no haber adoptado -según la insólita imputación fiscal- medidas para evitar los desórdenes en los actos de Güemes, que fueron protagonizados por simpatizantes del Presidente de la Nación y fomentados por su custodia personal.
Han sido, sin embargo y al parecer, las últimas desavenencias entre el renunciado ministro y la Intendente Municipal de la ciudad de Salta el detonante para esta sorpresiva dimisión.
Aunque el gobierno aún no ha anunciado oficialmente el nombre de su reemplazante, las primeras informaciones hablan de que ocupará el cargo dejado vacante por Pulleiro un alto magistrado que, no solo había intentado hacerle la vida imposible al militar retirado, sino que había jurado por sus muertos que el cargo que aún ocupa sería el último de su ya dilatada carrera pública.