Dice la información oficial que los controles de seguridad se han intensificado durante las fiestas, «como parte de las acciones preventivas para evitar el ingreso de estupefacientes y otros objetos prohibidos».
En procedimientos de rutina, el sorprendente sistema permitió detectar envoltorios de sustancias prohibidas ocultos en las partes íntimas de personas que ingresaban como visitas a la unidad carcelaria.
Pero así como el Body Scanner puede detectar cápsulas con droga ocultas en las cavidades corporales de una persona, la agente penitenciaria operadora, sin intervención de ningún facultativo experto en diagnóstico por imágenes (que, por cierto, escasean en la cárcel), puede diagnosticar una endometriosis o pólipos rectales sospechosos.
Si las imágenes de cuerpo entero que entrega el escáner son las que se ven en la pantalla de la fotografía adjunta, parece que es perfectamente posible detectar con el aparato si el visitante de la cárcel tiene manchas pulmonares o piedras en la vesícula biliar.
De este modo, las visitas a la cárcel pueden concluir con una imputación fiscal o con un amable consejo sanitario: «Hágaselo mirar».