current
humidity
  • El sicariato moderno y la generosidad aérea antigua
  • Derrotado con amplitud en las elecciones provinciales de Buenos Aires, cercado por un sector de la prensa por acusaciones de censura previa, sospechado de hechos graves de corrupción, al Presidente de la Nación le ha bastado una aparición —bastante sosegada— en la cadena nacional para darle la vuelta a la tortilla y volver a poner la pelea a su favor.
El zurdito
El zurdito

Uno de los descolocados por este inesperado pataleo del moribundo es el exgobernador de Salta, don Juan Manuel Urtubey, que vio cómo la semana de su cumpleaños número 56 pasaba primero del rosa palo al castaño oscuro con las brutales declaraciones en su contra efectuadas por el periodista Alejandro Fantino, y, un poco más tarde, viraba al rojo infierno con la devastadora ofensiva política de Javier Milei y de sus aliados mediáticos.


«Yo no quiero insultos, quiero discutir la política económica», ha dicho un Urtubey amoratado, como si le hubieran atizado con una bolsa de naranjas en varias partes del cuerpo. Después de la paliza ha querido ocupar el centro de la escena política, pero la realidad es que nadie quiere discutir de política económica con él 😢. Menos aún el presidente Milei, que lo considera —como muchos lo hacen en Salta— un ignorante de marca mayor en materia económica y un charlatán en asuntos políticos.

Mientras el exgobernador de Salta sigue agitando los brazos en medio de una solitaria autopista con su coche humeando en la cuneta, y espera que alguien vea sus señales desde un helicóptero, el país debate otras cosas, si acaso más importantes. Entre ellas, el presupuesto del Estado para el año 2026 y la reconfiguración de las fuerzas políticas en el Congreso Nacional.

Para intentar atraer una atención que felizmente ya no despierta, Urtubey acusa a Fantino de ser un «sicario moderno», olvidándose quizá que en el año 2010, el deslenguado presentador televisivo agradeció públicamente a la «familia Urtubey» [sic] haberlo embarcado en un lujoso jet privado, con servicio de Coca Cola «on-board» incluido.

En aquella ocasión, el entonces Gobernador de Salta —que fue quien invitó a Fantino a conocer las maravillas naturales, humanas y químicas de Salta— salió a defender que el despampanante avión en cuestión era propiedad de empresas «familiares» y que estaba destinado al «uso personal» de sus hermanos. Hizo esta imprudente aclaración para prevenirse de las críticas que llovían desde algunos sectores que insistían en que Fantino se había montado en una aeronave de la Provincia; es decir, en un pájaro de acero cuyas horas de vuelo pagan todos los salteños con sus impuestos.

Pero 15 años después de que el presentador televisivo se arrellanara en los asientos del deslumbrante «avión familiar» de los Urtubey, el ilustre pasajero de antaño hoy es un desconocido. El exgobernador de Salta ha dicho aquello de «Do I know you?» y planea enviarle a Fantino la factura por la Coca Cola que consumió a bordo en 2010, aunque no por el viaje, ya que se trató de una gauchada de «amigos».

A los «sicarios modernos», ni agua.

Destacado