Poco después de deslumbrar a periodistas ingenuos de Buenos Aires, denunciando la presunta intención del presidente Milei de instalar en la Argentina «la ética protestante aglosajona», el candidato Urtubey explicó a los sorprendidos albohídricos la compleja situación política actual, del siguiente modo tan didáctico:
Lo más llamativo de este discurso probablemente no sea su contenido, sino su entonación «fake» y la forma tan discriminatoria y supremacista en que el candidato se dirigió a un auditorio que juzgó arbitrariamente que no estaba a su altura.
Claro, en Aguas Blancas seguramente conocen más al Chaqueño Palavecino que a Max Weber. En los bares de frontera es muy difícil hallar a alguien que hubiera leído Die protestantische Ethik und der Geist des Kapitalismus.
Por eso, hay que explicarles en idioma salteño, que «el chango» quiere repetir como diputado nacional para seguir gambeteando a la jueza y al fiscal federal, y probablemente, para contratar a nuevos asesores pagados por el erario que le diseñen nuevos vídeos difamatorios para alimentar a la serpiente de TikTok y hacer añicos las reputaciones ajenas.
Pero, si «el chango» es todavía diputado, si lo fue desde 2021 y si integra la mayoría kirchnerista de la cámara, ¿cómo es posible que con tanto poder y con tanta determinación no haya podido pararlo a Milei?.
Posiblemente las habilidades de Estrada como stopper no son suficientes y le hace falta hacer dupla con Urtubey, como el Cuti Romero necesita de Otamendi para «parar» a los delanteros rivales.
Parece fácil engañar a los de Aguas Blancas diciéndoles que «los tres senadores se los van a llevar ellos» y que Salta se va a quedar sin ningún representante, porque «salteño» solo es Urtubey (y tal vez «el chango»). La Royón, la Orozco, el Guzmán Coraita, el Jarsún, son todos forasteros, que no van a representar a «Salta» ni de casualidad y que, si salen electos, van a ser «Milei». Es decir, «Salta» y «Milei» son realidades inconciliables, como el agua y el aceite.
Se ve que los pergaminos de Urtubey como profesor universitario de Derecho Constitucional comienzan a perder efectividad y convicción a medida que el «profesor» se acerca al río Bermejo.
Pero insultar la inteligencia de los residentes de Aguas Blancas no es tan fácil como parece. Se necesita mucha audacia y una cara de piedra para irles a decir a nuestros sufridos comprovincianos fronterizos que el futuro de la patria depende del dúo cómico que conforman «el profesor» y «el chango».

