Una semana después de su último fiasco, en el que reproduce casi íntegramente, párrafo por párrafo, un artículo publicado anteriormente en el diario Página 12 y firmado por el director de la Fundación Esperanza, señor Pablo Tigani, Urtubey vuelve al ruedo para decir lo siguiente:
En medio de tanta discusión política, en vez de dar mi opinión o compartir las publicadas por otros, esta vez quiero tomarme estos minutos para explicarles lo más sintéticamente posible de que se tratan las leyes que hoy vetó el presidente Milei.
Hasta que no fue denunciado por plagio, no se sabía que sus profundas columnas de opinión en Aries contuvieran «opiniones publicadas por otros».
El defensor de los periodistas –y ahora columnista– utiliza en sus escritos «opiniones publicadas por otros», pero no los cita, como mandan las reglas de la escritura de opinión.
Así, Urtubey ha querido hacernos creer –lo hace frecuentemente– que las opiniones de otros son suyas propias, lo cual no es sino una estafa intelectual mayúscula, una conducta que se situía en un escalón de gravedad algo más bajo que las estafas políticas.
Quizá por haber quedado en evidencia de una forma más bien grotesca, el exgobernador y candidato a senador nacional nos dice en su columna más reciente que no va a opinar y se limita a enumerar las leyes vetadas por el presidente Milei y a detallar sucinta (pero también muy superficialmente) su contenido.
Por eso es que en la última línea que dedica a sus lectores ha escrito lo siguiente: «Es tan brutal el esquema de prioridades que tiene el gobierno que me exime de comentarios».
Exento de comentarios e impedido ya de plagiar escritos ajenos (porque es fácilmente descubierto), al intelectual Urtubey solo le queda el recurso de rascar en el Boletín Oficial.