En la misma serie de fotos se puede ver los «materiales» que este ministerio provee a las personas más desfavorecidas y, sobre todo, las condiciones en las que estas personas viven, aun cuando no llueve.
De alguna forma hay que dejar constancia en un expediente administrativo de que alguien ha recibido una chapa reluciente y un colchón de espuma envuelto en plástico, para que luego no digan que están almancenados en un galpón, a la espera de poder venderlos a buen precio.
La firma es una forma sutil de humillación institucional, ya que solo es necesaria por la mala conciencia de los funcionarios y por las sospechas de que todo el mundo roba.
En un sistema sano, la ayuda social de urgencia, que intenta aliviar una catástrofe, se debería proporcionar sin tantas formalidades.

