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  • Otra sesión vergonzosa en Diputados
  • A pesar de haber entonado una sonora disculpa en sesión pública y dirigido la misma «a todos los diputados», la señora Socorro Villamayor ha omitido en todo momento mencionar por su nombre a la legisladora a la que la semana pasada insultó y amenazó sin que el presidente de la Cámara hiciera el más mínimo esfuerzo para llamarla al orden.
Diputada Socorro Villamayor
Diputada Socorro Villamayor

Lo más curioso de la sesión de hoy ha sido que el presidente de la Cámara -el mismo que la semana pasada toleró el exabrupto de Villamayor sin echar mano del reglamento en ningún momento- «aceptó» las disculpas de legisladoras y dio por cerrado el asunto, cuando no era él quien debía aceptar las disculpas, puesto que no fue ofendido, sino Galleguillos que fue la que recibió la andanada de insultos y a la que sin embargo no se mencionó por su nombre.


Lo mismo hicieron otros diputados al votar negativamente el pedido de sanción a Villamayor formulado por Galleguillos de viva voz. Pero fue Galleguillos -la interesada- la que no aceptó las disculpas. Era la única que legítimamente podía hacerlo, pero no lo hizo.

Al contrario, Griselda Galleguillos aprovechó su turno de palabra para repasar todas y cada una de las caricias dialécticas que le dedicó Villamayor en la sesión anterior («loca», «chiquita», «que no entiende nada de política», «ignorante», «no sé quién es tu tata», «vas a recoger los dientes del piso»). La legisladora ofendida ha anunciado la promoción de una denuncia penal contra quien pronunció estas delicadezas.

La denuncia de Galleguillos debería ampliarse para incluir un posible delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte del presidente de la Cámara de Diputados, que omitió la aplicación del reglamento e hizo posible así la lesión de un derecho fundamental en plena sesión pública.

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