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  • Prostitución y libertad
  • La gran repercusión mediática del ofrecimiento de dinero a unas jovencitas de General Güemes a cambio de sexo con unos potentados chinos está teniendo un efecto perverso.
Imagen ilustrativa
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Lejos de disuadir a los «solicitadores» y de forzarlos a desistir de sus aviesos propósitos, la exagerada publicidad del asunto y de sus detalles más minúsculos (como por ejemplo la gran capacidad económica de los chinos) parece estar inclinando a algunas jovencitas necesitadas del lugar a buscar la compañía de los asiáticos, a cambio -claro está- de limpiarles la billetera.


Que una valienta se haya resistido, rehusado la tentadora oferta y denunciado los hechos ante la autoridad, no quiere decir, sin más, que todas las otras jovencitas de General Güemes vayan a hacer lo mismo.

Claramente se está produciendo en este aspecto un «efecto llamada» de imprevisibles consecuencias para la sociedad güemense.

Por otro lado, y en una dirección aparentemente contraria, se transmite el mensaje de que cualquier «approach» de un ciudadano chino a una güemense es constitutivo de delito, aun cuando no haya dinero de por medio.

Esta impresión equivocada está haciendo que la Policía ponga más atención sobre los movimientos de los chinos que sobre los de quienes se les acercan con variadas intenciones.

Chinos y jóvenes güemenses debieran ser libres para entablar amistad o relaciones que deseen y de realizar los intercambios que deseen, siempre en base al libre consentimiento adulto y con los límites establecidos en el Código Penal, que por otra parte son muy claros y bastante parecidos a los de la legislación china.

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