La habilidad de los salteños con los caños ocupa amplios espacios en la crónica policial, pero para los coreanos esta habilidad no es suficiente.
Ahora Posco dice tener los papeles «al día» en materia migratoria y dice que los expertos coreanos no entraron ilegalmente al país sino que permanecieron ilegamente en él (cosa que probablemente es más grave), pero que como todo en la vida se termina, al parecer han concluido su trabajo en Salta y se han pegado la vuelta a Corea (o que la pegarán pronto, tan pronto como ajusten las últimas tuercas).
Todas estas explicaciones han sido acogidas con gran benevolencia -y se podría decir que con alegría- por el Ministro de Gobierno, Derechos Humanos y Trabajo del gobierno provincial, ingeniero Ricardo Villada, quien sentó a su lado, para que aplaudiera las explicaciones coreanas, a su Secretario de Trabajo, don Alfredo Batule.
Entre estas explicaciones nos encontramos con una muy curiosa, y es que los trabajadores extranjeros ilegales «prestaban tareas para subcontratistas»; es decir, no directamente para Posco. ¿Son salteños estos subcontratistas? ¿O son «empresas fantasma» como las que recientemente denunció el presidente de la Cámara de Proveedores de Empresas Mineras de Salta? Si no tenían permiso para trabajar en la Argentina, ¿cómo pudo una empresa subcontratista emplearlos?
Ningún extranjero entra legalmente a un país cuando sabe que va a trabajar ilegalmente. En tal caso, el extranjero transpone las fronteras de mala fe o, cuando menos, en fraude de ley.
El caso es que Posco ha explicado al gobierno (y el gobierno parece haber aceptado la explicación sin hacer mayores preguntas) que «cumple ampliamente» con el «contenido local», tanto en lo que se refiere a mano de obra (que dice que supera en 90%), como en las contrataciones de salteños, que se aproximan al 80%, cuando el mínimo requerido -dicen- es del 70%.
Entonces, habría que felicitar a Posco por semejante generosidad y no quejarse de que hayan introducido a la «task force» coreana, a pesar de que este gesto se pueda interpretar como un insulto a los ingenieros salteños, una corporación de la que el ministro Villada forma parte.
Parece un poco extraño, pero Villada les ha dicho a los coreanos que «la Provincia posee un buen vínculo con la empresa». Es decir, el Estado no solo «posee» escuelas, hospitales y terrenos fiscales, sino que también posee «vínculos», lo que supone una notable innovación del Código Civil.
Villada ha dicho también que la Secretaría de Trabajo «y otras áreas del Poder Ejecutivo» trabajan de forma conjunta «para realizar controles efectivos que son de órbita provincial, vinculados a contrataciones y de seguridad laboral».
Pero si algo justamente ha dejado al desnudo este lamentable incidente de la «task force» coreana es que el último en enterarse de la ilegalidad (a pesar de sus «controles efectivos») ha sido el ministro Villada (y el penúltimo, Batule).
La comunicación oficial del gobierno sobre la reunión mantenida entre los directivos de Posco y el ministro Villada finaliza con una detallada descripción de las bondades y las inversiones de esta empresa en Salta, que es más propia de un folleto de publicidad institucional que de la comunicación neutral de un gobierno.
Después de estas alabanzas, no sería extraño que los coreanos sigan adelante con su política de desprecio hacia la ingeniería local y sigan trayendo expertos orientales para solucionar los desafíos que los salteños son incapaces de solucionar.