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  • El debate sobre la salud, ausente
  • La noticia dice que la Cámara de Diputados del Congreso Nacional argentino ha aprobado por 82 votos favorables (77 en contra y 69 abstenciones) la incorporación a la llamada Ley Bases del capítulo referido a los impuestos internos al tabaco, que en un primer momento había sido excluido del proyecto que el gobierno nacional envió a las cámaras.
Señor Tabaco
Señor Tabaco

La exclusión, ahora superada, había sido atribuida al lobby cigarrero (no confundir con el tabacalero) comandado por un enigmático pero poderoso personaje que se hace llamar «Señor Tabaco» y cuyos cantos de sirena sedujeron a un puñado de legisladores, entre ellos algunos salteños.


El lobby tabacalero empujaba en la dirección opuesta; es decir, quería -y al final consiguió- que la ley (supuestamente desreguladora y liberalizadora) incluyera el impuesto a los cigarreros, porque su recaudación iba a parar a ellos (a engordar el Fondo Especial del Tabaco), no al resto de los ciudadanos, que siguen sufriendo tanto a unos como a otros.

Algunos legisladores salteños que votaron a favor del «Señor Impuesto» sostienen que se trató de observar los acontecimientos con «una mirada federal».

Probablemente, lo que habría que hacer en este tema es tener «una mirada pulmonar» y reducir el poder dañino que actualmente acumulan tanto los productores de la hoja como los fabricantes de cigarrillos, para que al «Señor Tabaco» y al «Señor Impuesto» no les junte la cabeza el «Señor Adenocarcinoma».

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