Si para los salteños y buena parte del resto del país está bastante claro que don Mario Antonio Cargnello, conocido en círculos psicológicos judiciales como «el inflexible», es reo de violencia de género por haber llamado «demoníacas» a las monjas del Carmelo del San Bernardo (y no por haberlas agredido sexualmente), casi todos los salteños saben perfectamente que el Alcalde de Tarija, señor Johnny Torres Terzo, dijo todo lo contrario a lo que afirma el diario El Tribuno.
Pagar -que es lo que quiere el Alcalde boliviano- es exactamente lo contrario a insistir en la atención médica gratuita.
Los ciudadanos de Salta, su opinión pública, deben poner freno a la creciente bolivianofobia que se alimenta continuamente desde algunas redacciones. No se puede poner en boca de un alto responsable político del país vecino lo que no dijo en ningún momento, y, mucho menos, publicar todo lo contrario a lo que dijo.
Salta quiere cobrar y debería darle igual quién le vaya a pagar. Si paga el Alcalde, pues bienvenidos sean sus billetes. Ocurre que si el acuerdo finalmente se lleva a cabo, algunos van a tener que guardarse su bolivianofobia en el bolsillo.
Y eso -aunque no lo parezca- trae menos clics.

