Según la misma comunicación oficial, los sufridos habitantes las localidades de Río Piedras y Lumbreras se vieron afectados durante el mes de marzo por «incidencias» a causa de la crecida del río que afectó las instalaciones de captación.
Así nomás, por la pura voluntad del presidente de la empresa, que tan pronto levanta el pulgar como lo baja, sin que importen para nada los contratos que le obligan a suministrar agua limpia y segura (y no el río en estado puro) y sin que el derecho administrativo sea más que un mero adorno.
Mañana, si a Jarsún se le ocurre cobrar más por el agua, porque sus muchachos se han esmerado en purificarla más allá de la norma, nadie le podrá decir nada. Él anuncia, decide, descuenta, aumenta, beneficia, acompaña y fortalece.
Los usuarios del agua en Lumbreras y Río Piedras deberían saber que Jarsún no les ha hecho ningún favor con descontarles dinero en su factura.
Al contrario, es Jarsún el que debe dinero -no solo a la jueza Mossman- sino también a los vecinos afectados por los daños que ha provocado la «captación» defectuosa de la empresa que preside.
Todo ello, sin contar con todo el dinero que le debe a los residentes en barrios como La Loma, de cuyos grifos generalmente sale solo aire.
En lugar de jugar al Tata Miguel descontando magnánimamente una factura por un servicio que no ha prestado, Jarsún debería ir casa por casa pidiendo disculpas, pero con un fajo de billetes en la mano para intentar achicar un poco el desastre.
No sin antes pasar por la «captación», a ver si la arregla de una buena vez, porque los vecinos de Lumbreras y Río Piedras pagan para que por sus grifos salga agua cristalina y saludable, y no barro con mojarritas.