Por otro lado se ha sabido también que Sumar, el partido ultraizquierdista fundado por Yolanda Díaz, Ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del gobierno de Sánchez, se ha puesto manos a la obra con las negociaciones con Junts pel Sí (con Puigdemont) para formar un nuevo gobierno presidido por Sánchez y reeditar la coalición que actualmente gobierna España.
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, conocido en América del Sur y en buena parte del mundo democrático por su sólido apoyo al dictador venezolano Nicolás Maduro, no ha dudado en decir que el PSOE «debe» pactar con Puigdemont, el mismo día que se ha sabido que la Fiscalía de Madrid se ha dirigido al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena para pedirle que curse la euroorden de busca y captura de Carles Puidgemont, que permanece prófugo de la justicia española desde el 29 de octubre de 2017, un día después que el gobierno de Mariano Rajoy lo cesara como President de la Generalitat de Catalunya en aplicación del Artículo 155 de la Constitución Española de 1978.
Ahora, es este mismo ciudadano el que se prepara para pactar con el Partido Socialista Obrero Español el próximo gobierno de España, cuando ni se ha presentado a la justicia ni ha dejado de expresar en todo momento su desdén y su desprecio por la democracia española, por el Jefe del Estado y por el Poder Judicial.
Si Pedro Sánchez consigue formar nuevamente gobierno con apoyo de los independentistas de Junts o los diputados de EH Bildu, herederos de la antigua Herri Batasuna, la democracia española habrá cedido las presiones de los nacionalismos excluyentes que tienen en común su rechazo por la Constitución de 1978 y por el Estado español y que en los últimos años han demostrado que sus intenciones no son precisamente las de favorecer la gobernabilidad de España -como antaño lo hicieron el PNV y CiU (Xabier Arzallus y Jordi Pujol)- sino la de hacer avanzar su propósitos secesionistas.
Si bien el bloqueo institucional y la repetición de las elecciones no parece estar en la agenda de nadie por el momento, una enorme mayoría de ciudadanos en España no vería con buenos ojos la investidura de Pedro Sánchez gracias a Carles Puidgemont o a los antiguos batasunos, como tampoco vería razonable un gobierno conjunto entre Alberto Núñez Feijóo y Vox.
Las posibilidades de que en España gobierne una «gran coalición» (entre PP y PSOE) son ahora mismo mínimas, pero hay voces autorizadas en los dos partidos que abogan por la búsqueda de la «centralidad» y un entendimiento entre las dos principales fuerzas políticas democráticas de España.