Quien fuera Ministro de Seguridad del gobierno provincial de Salta -y probablemente vuelva a ocupar el mismo cargo cuando su actual titular sea honrado con el cargo de juez de la Corte de Justicia- acudió a una facilidad pública, como lo es el referido centro de salud, para donar los siguientes bienes:
2) Guantes de latex para revisaciones, y
3) Hidrogazas [sic]
Igual que los reos que evitan el juicio por probation cuando donan pañales a los orfanatos, Cornejo ha ido al Centro de Salud nº 24 de San Lorenzo, pero sin orden judicial, y sin, al parecer, conocimiento o consentimiento del Ministro de Salud Pública, que es quien debería haber aceptado la donación (un contrato consensual y bilateral) y no una empleada, como se ve en el vídeo adjunto.
Lo curioso es que uno los máximos exponentes de nuestra literatura gauchesca haya escrito en su tuit hidrogazas en vez de hidrogasas. Es sencillamente canallezco, como escribió alguna vez su jefe político, también en Twitter.👉 Fuimos al Centro de Salud N° 24 de San Lorenzo a donar una computadora, guantes de latex para revisaciones e hidrogazas con la convicción de que con la ayuda de todos construiremos una sociedad solidaria 🤝❤️ pic.twitter.com/HfItaPYLZv
— Abel Cornejo (@DocAbelCornejo) June 28, 2023
Se trata en cualquier caso de un pecado muy venial, porque probablemente, cuando lo escribió, el exministro, con esa sensibilidad internacional tan desarrollada que tiene, estaba pensando solidariamente en las penurias que viven los palestinos en la Franja de Gaza, en donde cada vez que los helicópteros artillados israelíes descargan su munición contra los residentes, hacen falta muchas gasas (o gazas).
O tal vez Cornejo donó la computadora para que las empleadas jueguen al solitario o posteen en Instagram sin andar dejándose los ojos en una pantalla de 4 pulgadas y media.
Como los reos de probation, el donante, con su gesto, ha eludido el juicio de la historia, o, en el mejor de los casos, ha formulado un recurso extraordinario de revisión contra la dura sentencia pronunciada por los electores salteños el pasado 14 de mayo.
En cualquier caso, esto de filmarse llevando donaciones de escasa cuantía a un centro de salud es relativamente nuevo. No lo hacía, por ejemplo, la ilustre parienta de don Abel, la señora Melchora Figueroa de Cornejo, una dama discreta y reservada, como las de su época.
Finaliza el vídeo del señor Cornejo con su nombre y apellido sobre fondo negro en los créditos finales, como si a su breve película populista la hubiera dirigido Stanley Kubrick.

