Cuando digo «al unísono», no quiero decir tanto «al mismo tiempo», o «con el mismo tono», sino más bien «por los mismos motivos». Tal vez todo ello junto.
Pero ¿por qué no pensar que Milei también ha puesto de su parte para acercarse al Gobernador de Salta; que lo ha buscado consciente y deliberadamente, así como lo ha hecho con otros gobernadores? Es posible que Milei haya visto en Sáenz cualidades que no posee ninguno de los libertarios de Salta.
Hoy Sáenz no estaría planeando viajar a los Estados Unidos junto al Presidente de la Nación si este rechazara abiertamente su cortejo, o si lo considerara parte de «la casta». Aunque Milei y Sáenz representan cosas bien distintas, parece claro que la decisión de colaborar entre sí no es asunto de uno sino de dos.
Esto molesta mucho a izquierda y a derecha del Gobernador.
Los kirchneristas, capitaneados por Urtubey y su marioneta Kosiner, ven en esta colaboración una felonía mayúscula. Pero no la vieron cuando, a comienzos de 2016, el mismo Urtubey (con Kosiner pegado al orillo de su falda) dio el salto del kirchnerismo al macrismo y se mostró sonriente en el carnaval jujeño con el flamante presidente derechista, a pocos días de que falleciera su padre (el de Urtubey). Poco después Urtubey viajó a Roma con Macri y se convirtió en su perrito faldero, luego de haber «diseñado» la campaña que condujo a Daniel Scioli a una estrepitosa derrota, y poco tiempo antes de hacer lo mismo con la del pobre Sergio Massa.
Los libertarios, por su parte, reprochan a Sáenz el mismo pecado, con la única diferencia que ellos ven con una enorme desconfianza que el Gobernador de Salta salga como un toro embravecido a cuestionar las decisiones de la expresidenta condenada por corrupción. Porque si alguien tiene que maldecir a los kukas, son ellos (los libertarios), nunca un moderado como Sáenz.
Tampoco se ponen contentos —y se entiende que no lo lo hagan— cada vez que Sáenz se sienta sonriente a la mesa de Milei y le roba las fotos y los huecos en la agenda presidencial a los aurivioletas de Salta.
Los libertarios saben perfectamente que «cada beso, cada abrazo» entre Sáenz y Milei, cada voto de sus legisladores nacionales favorable a las iniciativas del Presidente de la Nación, cada kilómetro de pavimento, cada teja de escuela, los alejan cada vez un poco más del objetivo de hacerse con el gobierno de Salta en 2027.
Lo sabe Zapata, lo sabe Olmedo, lo sabe Orozco, cuyas iniciales juntas forman —curiosamente— la palabra «Zoo».
Por eso, se les hace muy difícil encontrar con qué atacar a Sáenz mientras este siga en buena sintonía con Milei.