Ambas ciudades salteñas están separadas por la modesta distancia de 35 kilómetros (un poco más de 21 millas) y, aun así, el gobierno ha declarado que su ampliación a cuatro carriles será la obra vial «más importante de las últimas décadas».
¿Cuáles son las últimas décadas a las que se refiere el gobierno? ¿Qué obras de cierta envergadura se han acometido y concretado en las últimas décadas?
Por supuesto que la obra de ampliación de la ruta 9 entre Metán y Rosario de la Frontera será una obra histórica. Lo es porque sus habitantes, que claman por dignidad, llevan más de un siglo esperando estar unidos por un camino decente y seguro.
Pero la mejora de la ruta existente, si se concretara, no debiera servir para hinchar el pecho de orgullo a los que la han decidido, sino para reflexionar muy seriamente acerca de las vergonzosas condiciones de nuestra red de carreteras, que comprende tanto las que dependen del gobierno federal, como las que gestiona el gobierno provincial.
Sin comunicaciones no hay Estado. Esta es una verdad tan grande y tan poco contestada que deberían grabársela en la frente aquellos que siguen soñando con que Salta es un hub natural, una especie de carrefour (los que más o menos entienden de idiomas saben que no se trata de un supermercado) en una región pletórica de riquezas inexploradas.
Si en 150 años, o más, no hemos sido capaces de comunicar a Metán con Rosario de la Frontera de una forma medianamente acorde a los tiempos que vivimos, es porque por mucha voluntad que pongamos, por muchos sueños de integración continental que acunemos, a la grandeza prometida hay que construirla desde cero y no pensar que somos unos bendecidos por Dios y la naturaleza.