Nuestros avisos fúnebres no difieren mucho del estilo de los clasificados esotéricos que inundan las páginas de los diarios salteños más baratos, probablemente porque quienes los publican cobran por palabras, obligando de este modo a los dolientes a ahorrar en expresiones de congoja, cuando no a caer en vulgaridades.
La esquela perfecta dice así: «La comunidad educativa de la Secundaria del Colegio Santa Rosa de Viterbo participa con profunda tristeza y acompaña fraternalmente a la profesora Patricia Salas y familia por el fallecimiento de su madre. Pedimos a Jesús, fuente de Vida, y a María, nuestra Madre, les concedan el consuelo fortaleciendo la esperanza de una Vida Nueva. Confiamos en que su madre goza de la presencia del Padre y descansa en el regazo de María Santísima».
En la misma semana en que la Secretaría de Cultura del gobierno provincial ha convocado el Concurso Literario Provincial 2024, esta breve esquela, que rezuma paz y buen gusto por los cuatro costados, tranquilamente podría competir por el premio mayor. No debemos olvidar que se recuerda al hondureño/guatemalteco Augusto Monterroso por ser el autor del relato más breve y más brillante en lengua española: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
Entre tanta esquela vulgar, entre tantos apodos extraños que sustituyen a los nombres y a los apellidos, entre tantos vuelos altos, entre tantos “momentos dífíciles” e “hijos en el cariño” y tantos brillos de luces “que no tienen fin”, una esquela tan sobria y tan correcta como la del Colegio Santa Rosa de Viterbo solo nos mueve a pensar que las adolescentes que acuden a su secundario tienen efectivamente quien les pueda enseñar a expresarse de un modo correcto y elegante en la lengua con la que se comunican unos 600 millones de personas en todo el mundo.




